Importante  es para nuestro trabajo de conciencia corporal y reeducación funcional tener claro cuáles son los tejidos blandos y como se forman  las cadenas miofasciales o musculares.

Los tejidos blandos o tejidos conectivos son aquellos que le dan soporte, sostén, forma y resistencia al cuerpo, tienen en común que en su estructura existen fibras de colágeno, fibroblastos y gran cantidad de agua; los tendónes, ligamentos, vasos sanguíneas, músculos y  fascias son ejemplo de ellos.

Cada uno de ellos cumple con una función específica, trabajan en diferentes sistemas y tienen en común que se encuentran en todo el cuerpo formando líneas de tensión que promueven nuestra correcta funcionalidad.

Estas líneas de tensión de tejido blando o tejido miofascial, son vías de comunicación que conforman un sistema de tensiones recíprocas,  nos mantienen suspendidos en contra de la gravedad promoviendo  nuestra capacidad de expresarnos a través de diversas posturas y movimientos de calidad.

Idealmente estas deberían de trabajar en  equilibrio, sin embargo pueden volverse terrenos predispuestos para patologías cuando lo pierden o cuando alguna de ellas se excede en su tensión.

Ahora bien, las fascias desde mi perspectiva son especiales pues por muchos años, en la historia de la medicina, cuando se realizaban trabajos de disección de cadáveres, los médicos o científicos las hacían a un lado pues creían que solo eran envoltorios sin importancia, ellos  tenían puesto su interés en el órgano a estudiar.

Hace apenas algunos años es que las fascias comenzaron a tener un papel relevante, ya que forman un sistema complejo de transmisión de fuerzas, ayudando a la potencia en los saltos y a la curación de las heridas, ellas además, recubren los músculos, órganos ,tendones y son el vínculo de unión entre nuestros hueso.

Se encuentra en dos capas una superficial por debajo de la piel y otra profunda, la cual envuelve a los músculos, a los órganos e incluso a las meninges en el cerebro, estas dos capas se deben  deslizar entre sí.

Hacen recorridos por todo el cuerpo formando líneas que promueven que muchas veces sintamos los dolores no específicamente donde está el problema y eso genere confusión o un diagnóstico erróneo y por lo tanto tratamientos que parecieran no funcionar.