Es un concepto desarrollado por el arquitecto e ingeniero R. Buckminster, lo describe como “La combinación de las fuerzas que existen en una estructura formada por una red finita de elementos de compresión o elementos rígidos interconectados a través de elementos tensiles o elásticos que le dan a la estructura su integridad total”.

En los  años 60, los arquitectos Fuller y Snelson se refieren a la estructura de tensegridad como un conjunto de elementos de compresión suspendidos en una red de cables de tensión, son estructuras auto estables, conservan su función independientemente de la posición y dirección en relación a la gravedad, es resistente, ligera y puede realizar un cambio en su forma con un mínimo esfuerzo, regresando a su posición estable y de equilibrio automáticamente lo que lo convierte en energéticamente muy eficiente, su trabajo se basa en un equilibrio de fuerzas que la mantienen unidas, haciéndola estable, tienen la capacidad de cambiar de forma con un mínimo esfuerzo  y automáticamente volver a su forma original.

Este modelo arquitectónico fue acogido en los últimos años por el estudio del funcionamiento del cuerpo humano pues su forma de funcionar se asemeja al comportamiento del sistema miofascial ya que tiene la capacidad de adaptarse a las fuerzas externas a través de un ajuste entre las tensiones de elementos rígidos (huesos) y elásticos (tejido miofascial, ligamentos).

En 1976 el cirujano ortopédico Levine utiliza el término “ biotensegridad” cuando explica el trabajo entre los huesos y los tejidos blandos, refiriéndose a ellos como estructuras integrales y estables en una red continua de cables de tensión que fijan elementos de compresión.

En el cuerpo,  los huesos (elementos de compresión) flotan de una forma estable en una red tensora formada por el tejido miofascial, ligamentos y superficies cartilaginosas, se mantienen en su sitio suspendidos en contra de la gravedad, si ellos no hicieran su trabajo, los huesos colapsarían cayendo al suelo.

Basados en esto, las articulaciones no son zonas de carga donde se sustenta todo el peso del cuerpo, sino que son superficies de deslizamiento en una red periarticular de elementos en tensión que mantiene todo el conjunto en suspensión, siendo una estructura auto estable con capacidad de modificar su forma sin disipar mucha energía.

Como ejemplo tenemos el caso de la columna, ella no funciona como un mástil que soporta toda la carga a la que la exponemos, también es el tejido miofascial que conecta todo y mantiene a los cuerpos vertebrales suspendidos en contra de la gravedad uno sobre otro sin aplastarse y sin presionar.